LABORAL DIGNIDAD

Siendo un muchacho;
lo recuerdo bien.
Siendo un mozuelo;
lo recuerdo bien

La dignidad
de mi existencia
incomprable era;
¡Ah, la adolescencia!

En el corazón un león
que no cesaba de cazar
miedos nuevos, miedos gordos,
que no muy lejos solían pastar

En una nube
medía el tiempo;
en un verso el futuro,
no miento

Quién diría
que tan bravo animal
domado fuera
por Laboral Dignidad

El corazón:
Enjaulado.
Amaestrado
el pensamiento.
La proeza de ser libre...
¿De verdad pasó,
o era el viento?

Firmó contrato con el circo
como la flamante nueva atracción:
"Damas y caballeros,
prestad atención
al que antes fuera
feroz león;
¡Hace unos trucos
que ya quisieran,
el circo ruso y el del sol!
Salta el aro a un chasquido
y se hace el muerto sin razón

Ruega para pedir la comida;
en ello, pareciera, se le va la vida.
Y si aplaudís un poco más fuerte,
¡hasta os regala una sonrisa!
Un poco mustia, claro está.
¿Por qué será que esto así es?
Si lo tiene todo trabajando...
Ah claro: es el estrés

Hacer lo mismo una vez y  otra
Para nadie es tarea amena.
Se le escapaba el tiempo, lo intuía,
pero la paga era buena

Y una mañana
de un día cualquiera,
frente a un espejo
lloriquea:
"Todo es tan, tan habitual.
Cada día al otro igual"

Y... Sin hilar,
muy bien su hablar.
Sin pensar siquiera
en la elocuencia
"¡He descubierto!" dice a todos,
"El secreto de la existencia"

"Basta ser como un muchacho,
como un mozuelo basta ser.
Privilegiar
la dignidad
Y no
Laboral Dignidad"

Pero un gesto,
ignominioso;
gesto de desaprobación.
A su público murmurar oyó:
"Pobre viejo, ya enloqueció..."

"Pareciera que no ve sus arrugas,
y que ignora su bastón.
A esta edad, no importa el poema,
No rejuvenece el corazón"

No rejuvenece el corazón.