ALGUNAS LUCES

Los extraños pasan y pasan. Sus cigarrillos emiten pequeños destellos, como luciérnagas venenosas buscando pareja. Me pregunto si quien los fuma se ha dado cuenta. En los edificios, las innumerables ventanas responden al llamado; algunas se encienden o pagan en secretos tiempos, como una sinfonía de luz artificial tocando una inerte melodía para reemplazar las estrellas.

Las balizas de algunas ambulancias, en su ir y venir, forman arco iris horizontales, como círculos alrededor de una luna invisible, de cemento, que no desea portar presagios ni lamentos, sino dormir en el pulso de la ciudad nocturna.